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España

Los hijos de Celaa e Iglesias: “Tú no piensas como yo, pero tus hijos me pertenecen”

Cuando llegaron a Berlín, los soviéticos no podían imaginarse lo que allí iban a encontrar. Una resistencia feroz de parte de las juventudes Hitlerianas, a pesar de que la guerra había acabado.

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Cuando llegaron a Berlín, los soviéticos no podían imaginarse lo que allí iban  a encontrar.

A finales del mes de abril del  trágico y célebre 1945, la guerra había terminado y los nazis habían sido derrotados. Los soviéticos Iban a tomar Berlín, pero no contaban con la resistencia  de miles de hijos del tercer Reich, totalmente adoctrinados, fanáticos que lucharían hasta el fin de sus vidas.

¿Cómo consiguió Hitler lavar el cerebro de esos niños? a una generación de infantes, de jóvenes alemanes que debían haber vivido su infancia como niños no como soldados de las ideas de Tercer Reich.

El novelista Francisco Javier Aspas (Teruel 1966), escribió en 2012 Los hijos del Führer (Libros Libres), la novela que aterriza sobre los tejados de la Alemania Nazi para contarnos cómo Las Juventudes Hitlerianas fueron adoctrinadas para el fín que Adolf Hitler tenía preparado con su país. Esos niños que fueron desplazados de su infancia para servir al Führer y a sus oscuros intereses.

Desde su más tierna infancia se les inculcaba los valores inherentes al nazismo y poco a poco se les introducía en un mundo subjetivo lleno de mentiras apropiadas, del que era imposible salir.
Francisco asegura que conoce todo lo relacionado con la II Guerra Mundial. El nazismo había creado todo un sistema educativo orientado a adoctrinar a los niños alemanes. “La educación nacionalsocialista tenía varias etapas. En la escuela se les educaba con una doctrina muy básica, basada principalmente en el sentimiento nacional alemán. En las Juventudes Hitlerianas ya había más contenido político, pero difícil de entender. En el fondo, el corpus ideológico del nazismo era muy complejo. Muchos nazis leían Mi lucha una y otra vez y no lograban entender de qué iba. Se les inculcaban muchos valores propios del nazismo y se les introducía en una burbuja subjetiva de la que era muy difícil salir. Era una tragedia. Los niños se creían héroes inmortales”.

Este adoctrinamiento no era algo aleatorio, no venía de la nada, se estructuraba desde el conocimiento pedagógico profesional: “La liga de profesores nacionalsocialista recibió, a su vez, una serie de cursos para que educaran a los niños de una determinada manera. El objetivo principal era que los niños creyeran a pies juntillas en el Führer, al que veían como un ser superior e infalible. Era un pensamiento único, bien definido”.

 

El gran proyecto del Führer

Para Hitler, el adoctrinamiento de las juventudes alemanas era la base de la estructura social que el Tercer Reich tenía preparado para su sociedad ideal. Se dedicaron grandes esfuerzos para este sistema de adoctrinamiento metódico infalible.
Llegando al final de 1939 Los hijos del Führer, las juventudes Hitlerianas, un poco antes del inicio de la guerra, el número de jóvenes que habían ingresado de forma voluntaria era de 8 millones de militantes. Aspas cuenta en su novela que Hitler para acallar a sus enemigos internos, siempre les decía una frase que a cualquiera le revuelve las tripas: “Tú no piensas como yo, pero tus hijos ya me pertenecen”… Y tenía razón. “estos niños fueron las únicas personas, la única generación, que el nazismo pudo modelar completamente. Eran más nazis que los propios nazis. Hitler logró crear el verdadero lobo-hombre ario que estaba buscando”.

 

El drama, la tremenda sin razón de todo este adoctrinamiento era generar una generación que fuera una “Familia ideológica”, por encima de la biológica. Como es lógico muchos padres se percataron tarde, habían perdido a sus hijos frente a la ideología nazi. Los nazis habían creado la ansiada “Familia ideológica, por encima de la biológica”.

Tal como hemos podido ver en innumerables películas los niños denunciaban a sus padres, a sus amigos, a los vecinos del barrio… El autor Aspas asegura que todo esto ocurrió de verdad y fue algo sistemático ya que los jóvenes eran totalmente leales al régimen y como estaba estipulado, delatar  a los traidores era parte del Juramento de las Juventudes Hitlerianas.

 

He querido llegar hasta aquí, haciendo referencia a la  novela de Francisco Javier Aspas, ya que es un fiel reflejo de la sociedad experimental Española en el año 2020.
Si, se que el lector pensará que estoy exagerando y que sugerir que el actual gobierno Frankenstein pretende adoctrinar a nuestros hijos en la ideología “rellene aquí la que prefiera” es cuando menos conspiranoico y  que pensar que nuestros hijos no son ya nuestros sino del estado, es cuando menos de locos. Pero no, la realidad es que el propio gobierno, saltándose los artículos 26 y 27 de la constitución así lo demuestran.

Las declaraciones de nuestra nueva Ministra Celaa son claras en este aspecto, no dejan lugar a dudas y yo personalmente celebro que este gobierno bolchevique empiece a sacar las orejas y a enseñar que hay detrás de toda esa fachada de buenismo hacia los colectivos más oprimidos.

En concreto la Ministra expresó su pensamiento sectario con estas palabras: “No podemos pensar de ninguna de las maneras, que los hijos pertenecen a los padres”.

 

Yo me pregunto entonces… ¿Señora Celaa, si los hijos no pertenecen a los padres, entonces los tutela el estado?

Estaremos todos de acuerdo que las personas no son bienes con titulo de propiedad, pero la manipulación que aquí se está llevando a cabo es ” Los niños, esos que has engendrado tú, que has pagado todos sus gastos tú, que has cuidado, amamantado, querido etc etc no son tuyos, son míos”. Por que lo que asume el gobierno a través de la educación y sus declaraciones es que los niños no son de nadie, y por lo tanto los padres no tienen derechos sobre ellos, pero sí obligaciones. Y que además, el propio estado es el que decide qué educación deben recibir sus hijos, y que los padres no puedan opinar nada al respecto.

Es decir, que Pedro Sánchez junto a toda la corte de mamporreros que hay en el gobierno decidan cuál será el futuro de tus hijos, con programas desarrollados por ellos, para convertir a los niños en futuros socialistas, comunistas, feministas, manginas totalmente influenciables a los que manejar como les plazca y que tú querido lector, si eres padre no tienes nada que decidir o que opinar en esta historia de adoctrinamiento y podredumbre social.

 

Imaginar que estos programas educativos como puede ser el plan Skolae, el feminismo etc, pueden ser aceptados socialmente por una parte de la sociedad que considera que esto es muy moderno y que a un niño o niña de 3 años es conveniente dirigir por un camino sexual desde esta edad, es simplemente repugnante. Llameme “Fascista” a continuación si prefiere.

Sepan que en las aulas a niños de 8 años en adelante se les invita a tener relaciones sexuales “para probar” con otros niños de su mismo sexo, o existen programas “feministas” que lo único que buscan es la deconstrucción del varón para que sean ciudadanos como ellos llaman “de bien”, manipulables, sin criterio personal; está llevando indudablemente según avanza el tiempo a una sociedad de jóvenes cada vez más aislados en sus microuniversos digitales por miedo a una realidad para la que no nos han dejado prepararles, a una sociedad infantilizada en la que la toma de decisiones no se lleva a cabo por miedo a las repercusiones que ello conlleve. Que las decisiones importantes de sus vidas, las tome el estado que para eso está. A esa sociedad nos están llevando, pero oiga no pasa, alguien vendrá a arreglarlo seguro. Algún partido al que usted vote igual un dia se saca un conejo de la chistera y “PLAS” Todo arreglado.

 

Si nos indignamos y salimos a la calle a decir “BASTA”, es posible que esto cambie. Sino, luego no se queje del avance del Tercer Reich, ya que igual que Hitler tenía su ” Mi Lucha” y cualquiera que lo hubiese leído sabría lo que iba a pasar después, mucho llevamos más de 10 años denunciando todo esto, cuando se creó la LIVG, mucho antes de esta oleada de sin sentido.

“De aquellas aguas, estos lodos”

 

 

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